Pero del árbol del bien y del mal
de ese árbol no comerás.
Y estando allí
esa tarde comí
comí sin miedo
hasta no saber de mí
pero en vez de aquella fruta inocente
comí mandarina,mangos, lechugas y avellana
comí aceituna dulces y negras
y comí palmito,flores de auyama
una arepa y pan
y un manicito
enteces
me quedé dormido
me quedé rendido
tranquilo
bajo sus ramas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario