Dios intimo.
Desde ante dela sed
y antes del silencio
eras un humo triste
entubado en mis huesos.
Desde ante de la sed
y antes del silencio
Los hombres ciegos un día
me cerraron el viento
y me hicieron creer
que habitabas en el templos
hasta que un aire puro
me lavó los secretos
y como un mármol dulce
te divisé alma adentro,
Y fuiste de repente
de cristal como el tiempo.

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